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Cómo Crear Personajes para una Novela Únicos y Memorables

como crear personajes para una novela

Crear personajes para una novela que consigan atrapar y mantener el interés de los lectores es complicado. Pero después de leer este artículo te será más fácil.

¿Puedes imaginarte una historia sin personajes?

Yo no, y lo acabo de intentar. He pensado en una pared, en un barco, en el mar… pero no se me ha ocurrido nada interesante.

Considero que los personajes son el método de transporte que los lectores usan para viajar por una novela. Por es tan importante que los desarrolles con cuidado y cariño.

En este artículo encontrarás consejos para que tus personajes sean únicos, emotivos y memorables.

Empezamos 🙂

1. Añade un rasgo físico particular

Para que los lectores puedan imaginarse a un personaje con precisión, tenemos que describirlo con mucho detalle de manera que su apariencia física quede bien clara.

Añadir una característica única a cada personaje importante te ayudará a darle más personalidad y relevancia, y a distinguirlo del resto de personajes. Además, es un recurso para no tener que repetir el nombre demasiadas veces.

Si, por ejemplo, tu protagonista se llama Mario, es el único que tiene un tatuaje de letras chinas en el brazo y lo has descrito al principio de un capítulo, más adelante podrías escribir: “Entró en el bar, alzó su brazo mostrando las letras chinas de su tatuaje y pidió una cerveza”. Así, aunque hayamos omitido su nombre, puede quedar claro que nos referimos a Mario.

Por otro lado, ese rasgo físico puede generar curiosidad porque podría hacer referencia a un momento muy importante de su vida. ¿Por qué se haría Mario un tatuaje de letras chinas, cuándo se lo hizo y qué significan esas letras? (Ya verás, al final me entrarán ganas de escribir una novela con este ejemplo).

Algunos ejemplos de rasgos físicos particulares podrían ser los siguientes: pecas, un lunar, una cicatriz, un pantalón roto, un anillo de plata, etcétera.

Recuerda que los pequeños detalles son los más importantes para construir imágenes bien concretas en la mente.

2. Ponle un nombre que tenga sentido

Si escribes una historia sobre una mujer que nació en Madrid, cuyos padres también son de allí de toda la vida, y su nombre es Svetlana, pues no tiene mucho sentido. Un nombre como Estefanía o Verónica sería más verosímil.

Por supuesto, tus personajes se pueden llamar como tú quieras, pero si no eliges un nombre lógico según su contexto, es muy recomendable que menciones el motivo de su nombre. A lo mejor Svetlana, la chica madrileña, se llama así porque su padre es un fanático de la cultura rusa.

También puedes usar un nombre que tenga relación con el rol del personaje en la historia. Puedes buscar el significado de los nombres según su origen o etimología.

En caso de escribir una novela de fantasía, donde tengas que usar otro tipo de nombres más exóticos o inventados, una opción es basarse en palabras del latín o del griego antiguo.

3. Usa nombres de longitud y letras variadas

Crear personajes para una novela que solo tengan nombres cortos, o que tengan letras que son muy comunes las unas con las otras, hará que sea difícil recordarlos y distinguirlos, en especial si se trata de personajes secundarios.

Por ejemplo, imagínate que tu novela tiene siete personajes principales femeninos que se llaman María, Mariona, María del Carmen, Montse, Melody, Mérida y Mery. Como se parecen tanto, puede ser confuso.

Para solucionarlo, puedes crear personajes para tu novela con nombres variados y apellidos. Así te será más fácil ponerles diminutivos y diferenciarlas a lo largo de la historia.

Por ejemplo: María Flix, Verónica Valenzuela, Luz Martínez, Daniela Robles de los Santos, etcétera.

4. Construye una personalidad profunda

El secreto para que el lector pueda empatizar realmente con un personaje es mostrando su lado interno.

Pero crear personajes para una novela que tengan una personalidad detallada no es solo para lograr esa conexión con los lectores, no. También es una ayuda fundamental para escribir la historia con más decisión y fluidez.

Te ayudará a saber por qué tu personaje actúa de una forma u otra, a elegir las decisiones que tendrá que tomar y a describir sus interacciones con otros personajes.

Puedes hacer preguntas como las siguientes para empezar a definir su carácter:

¿Es más bien optimista o pesimista? ¿Se preocupa por ayudar a los demás o es egoísta? ¿Qué es lo que más le gusta y lo que más odia hacer? ¿Qué quiere conseguir en la historia de tu novela?

5. Establece sus gustos musicales

¿Si hubiese una canción que tu personaje quisiera escuchar una y otra vez e nmodo repetición, cuál sería?

Piensa en el tipo de música que le gusta a tu personaje en por qué se siente atraído por ella. ¿Esas canciones le recuerdan a algo específico de su pasado?

Por otro lado, si hay una canción que te recuerde a tu personaje, te puede servir como motivación e inspiración para escribir sobre él. En serio, te puede venir muy bien para salir de bloqueos y profundizar en su personalidad.

6. Haz que siga unas rutinas

¿Qué es lo primero que hace tu personaje cuando se levanta? ¿Mira el móvil? ¿Apaga el despertador? ¿Hace ejercicio físico? ¿Qué desayuna?

¿Y a qué hora se va a dormir? ¿Qué suele cenar? ¿Duerme bien por las noches? ¿Qué sueños tiene?

Crear personajes para una novela que tengan sus propias rutinas bien definidas pueden permanecer en la mente de los lectores por mucho tiempo de manera más sencilla.

Los hábitos están llenos de sucesos que se repiten, y por lo tanto dicen mucho de cómo es y se comporta un personaje. De hecho, algunos lectores pueden sentirse identificados con alguna de estas rutinas, lo cual estimulará esa conexión e interés por la lectura de tu novela.

7. Considera su alimentación

Hay una frase conocida, comúnmente atribuida al filósofo alemán Ludwig Feuerbach, que dice así:

“Somos lo que comemos.”

Y en cierto modo creo, creo que es verdad. La alimentación de una persona define mucho cómo es.

Un personaje de tu novela que muchos dulces durante el día y suele ir a restaurantes de comida rápida será muy diferente a otro que siga una dieta vegana muy estricta. Así que pregúntate lo siguiente:

¿Tu personaje sigue alguna dieta? ¿Cuál es la comida que le gusta más? ¿Cuál es su restaurante favorito y por qué?

8. Muestra sus debilidades

Eso lo es hará más cercanos y más humanos.

Si tu personaje siempre hace las cosas bien, tiene un físico espectacular y es la mejor persona del mundo mundial, dará más sensación de irreal y será demasiado aburrido.

¿Qué es lo que le genera más inseguridad a tu personaje? ¿Qué le incomoda? ¿Hay algo que el resto de personajes detesten sobre su forma de ser o que les llame la atención de su apariencia física?

A lo mejor tiene una herida en una zona muy visible, o sufre problemas respiratorios, o recuerda constantemente un pasado negativo que afecta su bienestar en el día a día. Establece su debilidad y muéstrala de maneras distintas a lo largo de la historia en varias escenas.

9. Describe su voz de manera detallada

Los diálogos son unas de las partes más interesantes de una novela.

Nos permiten conocer a los personajes de una manera más viva y entretenida. Pero si no trabajamos las características de su voz ni el modo en que hablan, los diálogos se pueden convertir en la parte más decepcionante de la obra.

Es muy importante saber cómo se comunican los personajes principales para poder darles una actitud única y distinguida del resto. Puedes responder a las siguientes preguntas como ejemplo:

¿Qué tono tiene la voz de tu personaje? ¿Es una voz autoritaria, dulce, amistosa, despistada? ¿Qué expresiones suele decir? ¿Cuál es su palabra favorita y por qué?

10. Trabaja el lenguaje corporal

A la hora de comunicar algo, si hay algo más importante que el lenguaje verbal, es el no verbal.

El modo en que decimos algo es más revelador que lo que decimos. Por lo que es conveniente que lo apliquemos en las descripciones y los diálogos de nuestros personajes.

Es muy recomendable crear personajes para una novela que se muevan mientras cuando hablen, que gesticulen con los brazos, las piernas y las expresiones faciales. Cada mensaje debe ir acompañado de un tono de voz y una postura corporal apropiado.

Por ejemplo, si un personaje secundario le pregunta a tu protagonista qué tal se encuentra, y responde con un “estoy bien, gracias”, aunque en realidad está muy preocupado por algo, deberíamos añadir que, mientras respondía con esas palabras, tenía la mirada perdida y el tono de la voz era débil, apagado y lento. Entonces podríamos continuar explicando qué es lo que le ronda por la cabeza y le mantiene abstraído.

11. Especifica su fecha de nacimiento

¿Qué día nació tu personaje?

No es necesario que lo indiques en la novela si no quieres. Pero si estableces su fecha de nacimiento, conocerás mejor el contexto y podrás usar las características de la sociedad donde vive.

También serás capaz de describir su comportamiento acorde a su edad, con lo que podrás crear un personaje más detallado y creíble para tu novela.

12. Revela su deseo más profundo

Imagínate que es el cumpleaños de tu personaje.

Está sentado y tiene el pastel delante. Entonces tiene que pedir un deseo para soplar las velas.

¿Qué deseo pediría? Especifica la respuesta. No vale solo con decir “dinero” o “amor”, por ejemplo. En su lugar, piensa: ¿Para qué querría el dinero? ¿O de quién exactamente sería ese amor?

13. Escribe su historia de trasfondo

Un buen personaje no es solo lo que se lee desde el principio de una novela hasta el final. También tiene una historia previa relevante. Esa historia es el motivo por el que el personaje es como es y se encuentra en la situación inicial de la obra.

¿Cuál es la historia de trasfondo de tu protagonista? ¿Que estaba haciendo un año anterior al principio de la novela? ¿Y una semana atrás?

Crear personajes para una novela con una historia de trasfondo te ayudará a conocer mejor sus objetivos, a entender cómo se sienten y a enriquecer cada escena.

14. Elabora un proceso de desarrollo

Los personajes de una novela evolucionan a medida que la historia avanza. Sufren cambios, los cuales normalmente son necesarios para poder combatir el conflicto principal de la trama.

Es conveniente que especifiques cuáles son los cambios más importantes.

Imagina que tu protagonista es un joven que tiene que aprobar un examen que decidirá el destino de su vida. Ese es su objetivo en la historia.

Si suspende el examen, todo el esfuerzo de sus padres y el dinero invertido en sus estudios, academias y otros recursos no habrán servido para nada. El protagonista y sus padres estarán en la ruina total. Y si aprueba el examen todo estará bien.

Pero hay un problema: en el momento inicial de la novela, este protagonista es extremadamente vago. Se pasa las noches jugando a videojuegos y se queda dormido en las horas de clase en la escuela. Cuando llega a casa, intenta ponerse a estudiar, pero no puede. Tiene muchos conflictos mentales, recientemente lo ha dejado con su novia y simplemente no puede aprender el temario. No hace nada de ejercicio físico, y eso le causa un estrés extra.

Como ves, en este ejemplo hay muchos cambios que el personaje debería realizar: cambio de actitud, de hábitos de sueño, de actividad física, de horarios, etcétera.

Céntrate en tu personaje e identifica cuáles son esos puntos que debería tratar para lograr sus metas.

15. Cíñete al rol de cada personaje

Crear personajes para una novela es una experiencia mágica.

Les cogemos un cariño especial, especialmente cuando los desarrollamos de manera muy detallada y cuidada (lo cual conseguirás si sigues los consejos que estamos indicando en este artículo).

Pero si un personaje es malo, es malo. Y tienes que mostrarlo como tal. Y si es muy pesado, pues eso, asegúrate de que transmites ese rasgo de su personalidad en tu novela.

Es muy importante ser objetivos e iterar ciertos comportamientos a lo largo de la historia. En este sentido, este consejo está relacionado con el de establecer y mostrar las rutinas de los personajes: hay que repetir las características que los distinguen del resto para facilitar que los lectores los identifiquen y recuerden.

16. No le pongas las cosas fáciles

Haz que a tu protagonista le cueste conseguir lo que quiere.

Así podrás hacer hincapié en el desarrollo que hemos indicado antes. Aprovecha los momentos de debilidad de los personajes principales como una oportunidad para el cambio y como ejemplo de sacrificio. Desarrolla estas escenas de manera pausada y detallada.

Gracias a eso, estarás potenciando la verosimilitud y los rasgos de humanidad de tus personajes. Los lectores podrán relacionar estos momentos con alguna situación similar que hayan podido tener en su vida y empatizarán más con ellos.

17. Descríbelo más de una vez

No te limites a describir los personajes solo en el primer momento en que aparecen. Repite su apariencia física y psicológica y revela aspectos nuevos a medida que la historia avance.

Si solo lo muestras al principio, por mucho que tú tengas claro como es el personaje, al lector le costará recordar su color de pelo, las características de su rostro, su manera de vestir etcétera.

Por eso es aconsejable que añadas adjetivos calificativos que identifiquen a los personajes continuamente. De este modo, la presentación inicial será más breve y amena.

Cuando apenas hemos tratado con un personaje, no nos importa tanto conocerlo de manera profunda. Pero a medida que aparece en más escenas y descubrimos experiencias que le ocurren, podemos empezar a interesarnos por cómo es realmente. Por eso es mejor que limites su introducción inicial y repartas la presentación de sus características detalladas a lo largo de la obra.

Conclusión

En esta página hemos mostrado consejos, ejemplos e información sobre cómo crear personajes para una novela.

Procura dedicarle tiempo de calidad al desarrollo de tus personajes. Si en algún momento te quedas bloqueado mientras escribes tu historia, tener personajes bien detallados hará que sean ellos mismos quienes te muestren el camino a seguir.

A medida que creamos más personajes elaborados y usamos recursos como los que hemos añadido aquí, nos damos cuenta de que son cosas que también podemos aplicarnos a nosotros mismos para conocernos mejor y desarrollarnos.

Para más información sobre cómo avanzar en el desarrollo de tu obra, puedes ver nuestro artículo sobre cómo escribir una novela.

Feliz escritura 🙂