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Cómo Escribir una Novela de Fantasía: Guía + Consejos

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Si quieres escribir fantasía, estás de enhorabuena. La literatura fantástica está en uno de sus mejores momentos.

En la actualidad podemos encontrar una infinidad de libros de fantasía que nos hacen viajar a lugares increíbles y soñar con lo imposible. Tanto es así que los magos, los dragones y los superhéroes forman parte de nuestra vida diaria real.

¿A quién no le suena el nombre de Harry Potter o la saga de Juego de Tronos?

Pero la lectura es solo un modo de descubrir territorios nuevos. Hay otras maneras de disfrutar del poder de la imaginación: el cine, la televisión, el dibujo… y, sobre todo, la escritura.

En esta página vamos a mostrar los elementos fundamentales de este género literario, los tipos de novelas fantásticas que existen y consejos para escribir fantasía.

Si estás buscando pautas más generales para escribir cualquier género de novela, puedes ver nuestro artículo sobre cómo escribir una novela.

¡Empezamos!

Elementos de la fantasía

La mayoría de las personas espera encontrar algunos elementos clave cuando se dispone a leer un libro de fantasía.

Estas características son las que hacen que este género sea diferente a otros como la literatura romántica o policíaca, por ejemplo.

Piénsalo: ¿qué es lo que hace que una novela de fantasía sea de fantasía?

Aquí hemos reunido los cinco elementos que consideramos más importantes.

Es conveniente que los tengas en cuenta si vas a escribir fantasía. Esto no significa que tengas que incluir todos estos temas si tu historia no lo requiere, pero te pueden servir para asegurarte de que cumples con las expectativas del tipo de lector al que te diriges.

Magia

El primero, y el más obvio, es la magia.

Y no solo magia, sino un sistema de magia. Es importante tener claro quién o qué hace magia en tu novela, por qué, cuáles son las características de ese tipo de magia y cómo se usa.

Por ejemplo, Harry Potter tiene una varita. Pero uno de tus personajes podría usar una escoba o un dedo del pie.

El poder mágico puede ser de muchos tipos. Puede servir para atacar y/o proteger. Puede estar relacionado con un elemento natural o un objeto, con poder mental, con los genes o de cualquier otro modo.

Puedes establecer que se use de manera voluntaria o involuntaria, o de ambas formas según la situación.

Lo importante es que lo muestres con tus palabras escritas y lo justifiques de una manera convincente.

Un mundo diferente

Uno de los motivos principales por los que una persona decide leer este tipo de libros y escribir fantasía es desconectar de la realidad.

Una novela fantástica es un modo de escapismo y evasión. También nos permite viajar a mundos desconocidos a través de la palabra escrita. Nos convierte en exploradores porque nos hace conocer territorios nuevos y nos hace partícipes de la aventura a través de los personajes.

Es por eso que la creación de mundos imaginarios, lo que se conoce como worldbuilding, es crucial para escribir fantasía, más que en la creación de otros géneros literarios.

Pero no siempre tienes que desarrollar un mundo con muchos detalles. Si tu novela es de fantasía urbana donde hay un superhéroe que vive en las calles de Barcelona, no tienes por qué crear un mundo nuevo.

Aun así, sí que deberás detallar cómo se relacionan los poderes de ese superhéroe con el entorno. O quizá debas inventarte una mínima parte del planeta original de ese personaje fantástico.

Caos ordenado

Escribir una novela de fantasía es como crear un puzzle de diez mil piezas para que otra persona lo monte desde cero.

La experiencia de lectura debe contener momentos de caos y de no entender nada. Los lectores tienen que sentirse perdidos a medida que avanzan con la lectura en algunos momentos. Pero mantendrán la expectativa de que todo tiene un porqué.

Mostrar un caos que se ordena a medida que la historia avanza es crucial a la hora de desarrollar cualquier tipo de novela. Pero en una fantástica tiene mucha más importancia, porque suele contener más elementos inventados.

Diviértete en este sentido. Juega con la tensión, desconcierta a tus lectores, haz que se pregunten cosas, que obtengan sus propias conclusiones y que se emocionen.

Pero procura justificarlo de la manera más precisa posible. Si creas un puzzle, recuerda poner las guías necesarias en el contorno de cada pieza para que cada una encaje con otra.

Estructura de poder

Si creas una estructura de poder, podrás incluir gamificación en tu novela.

Eso significa que puedes crear personajes enemigos que sean más poderosos que otros. Y que al principio a tus personajes principales no les resulte posible derrotarles.

Entonces, a medida que progresa la historia, los protagonistas pueden ir subiendo de nivel, descubriendo habilidades nuevas y adquiriendo las capacidades necesarias para que en el momento del clímax puedan vencer al enemigo que se encuentra en el escalón más alto de esta estructura de poder.

Cuando leemos fantasía muchas veces esperamos encontrar algún tipo de batalla entre el bien y el mal. Y sentir que el bien vence al mal nos hace sentir bien.

Al escribir fantasía, cuanto más realistas y convincentes sean esta clase de batallas, más gratificante será la experiencia de lectura.

Personajes complejos

Es importante tener en cuenta que las batallas en una buena novela fantástica no solo son entre un supuesto bien y mal, sino que también existen las batallas internas que los protagonistas tienen contra ellos mismos.

En muchas ocasiones estos protagonistas sufren mental o internamente, viven alguna experiencia que les lleva a razonar más, a enfrentarse a sus creencias y a madurar.

Crear personajes de este tipo al escribir fantasía es todo un arte. Exige mucha dedicación. Pero es sin duda algo que marca la diferencia entre una historia efímera y una obra memorable.

Tipos de literatura fantástica

La literatura fantástica tiene muchos subgéneros. Si bien se pueden dividir entre fantasía alta o baja, cada novela puede ser de más de un tipo.

A continuación listamos algunos de los más comunes:

  • Fantasía alta. Este es el tipo de fantasía donde hay una desconexión total con el mundo real. La historia ocurre en territorios ficticios con su propia sociedad, cultura, religión, etcétera. Incluso pueden existir criaturas e idiomas inventados.
  • Fantasía baja. Se trata de una historia que se basa en la vida real. Por lo general no se muestra la existencia de otro mundo, pero sí tiene algún elemento fantástico como un superhéroe, una criatura irreal, etcétera. En muchas ocasiones la fantasía urbana y la histórica son tipos de fantasía baja, por ejemplo.
  • Fantasía oscura. Lo que distingue este subgénero de fantasía del resto es que el objetivo principal es causar miedo. Por lo tanto, en estas novelas predominan elementos de terror.
  • Fantasía épica. Se refiere a las historias donde hay un héroe protagonista bien marcado que sale victorioso de muchas batallas. Las novelas de fantasía medieval y alta suelen ser épicas también.
  • Fantasía contemporánea. Este es el tipo de fantasía que ocurre en el momento en el que se escribe la novela. Es decir, la historia está basada en la sociedad actual, pero contiene elementos fantásticos y ambos mundos conviven de un modo u otro.
  • Fantasía urbana. La historia de la novela sucede en una ciudad basada en la vida real, pero existen elementos fantásticos que transforman esa realidad. Por ejemplo, un adolescente que va al instituto puede obtener poderes mágicos, o un fantasma puede aparecer en la vida diaria de un empresario.
  • Fantasía histórica. Se parece a la fantasía contemporánea porque añade elementos fantásticos a un contexto real, pero en este caso se trata de una sociedad del pasado. Un ejemplo con de ficción histórica es la serie Outlander, basada en las novelas de Diana Gabaldon.
  • Fantasía medieval. Las aventuras en este tipo de literatura fantástica tienen lugar en el mundo terrestre. Contienen magia y caballería, pero no están basadas en una época específica de la historia.
  • Ciencia ficción fantástica. En este tipo de obras hay elementos imposibles que se tratan como ciencia. Si en una novela aparece un laboratorio donde se crean lápices voladores que tienen vida propia y hablan, pertenecería a este tipo de subgénero. Otro ejemplo son las películas de Jurassic Park.

Como ves, existe una gran variedad de subgéneros en este tipo de literatura. Definir a cuál/es pertenece tu obra te ayudará a definir un tipo de lector específico al que quieras dirigirte por motivos de marketing.

No obstante, si quieres escribir fantasía y aún no has avanzado mucho en tu novela, no le des mucha importancia a su subgénero. Probablemente no lo tengas claro hasta que tu historia sea más larga.

Diferencia entre escribir fantasía y ciencia ficción

Muchas personas no tienen clara la diferencia entre escribir fantasía y ciencia ficción.

A modo de resumen, escribir fantasía es escribir sobre cosas que no siguen la ley de la naturaleza y por lo tanto no podrían tener lugar en el mundo real. Incluso la ciencia ficción fantástica muestra elementos improbables.

En cambio, la ciencia ficción muestra elementos que podrían llegar a ocurrir, ya sea en el presente o en el futuro.

Por ejemplo, si la historia va de una persona humana real que se enamora de un robot con forma de mujer que puede sacar alas y volar, podría ser ciencia ficción. Pero si esa persona humana con el tiempo y una fuerza mística del amor se volviese una máquina también, sería más bien fantasía, ya que no sería posible por las leyes de las naturaleza tal y como las conocemos.

Consejos para escribir fantasía

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1. Planifica más y escribe menos

Si empiezas a escribir tu novela fantástica por primera vez sin haber hecho un proceso de planificación, lo más probable es que te pierdas, te desanimes y no termines tu novela.

Es muy aconsejable, casi imperativo, hacer una buena planificación para escribir fantasía. Si dedicas tiempo de calidad suficiente a esta etapa, el proceso de escritura te resultará más fluido. Escribirás con más decisión, motivación y confianza, y terminarás tu obra antes de lo que probablemente esperabas.

Pero si sientes que tienes que empezar a escribir, no te desesperes. No tienes por qué hacer toda la planificación al principio, puedes retomarla a medida que te pierdas mientras escribes.

2. Dibuja lo que vas a escribir

Esto te irá muy bien para describir personajes, lugares y los elementos mágicos de tu obra.

Dibujar escenas en la mente de los lectores con tus palabras te será más fácil si antes las has dibujado en un papel.

En muchas ocasiones, durante la etapa de planificación, solemos definir de manera más o menos general cómo viste personaje o cómo está decorado un sitio, pero a la hora de describirlo nos damos cuenta de que no hemos establecido bien ciertos detalles.

Bueno, pues el secreto de escribir una buena novela de fantasía radica en considerar esos pequeños detalles y en transmitirlos de manera clara y concisa.

3. Identifica lo más especial de cada personaje

Para hacer que cada personaje sea significativo y diferente al resto, tienes que establecer la manera en la que viste, actúa y habla, y tener claro cuáles son las circunstancias por las que es así.

Para conseguirlo, crea la historia de su origen, ponle apellidos y ten claro cuál es su propósito en la historia.

Este proceso te permitirá averiguar cuál es el tono de su voz, qué palabras repite más, qué le gusta y qué no, etcétera. En definitiva, estarás creando personajes con alma, únicos e inigualables.

Y si se trata de un personaje con poder mágico, también te servirá para definir mejor el sistema de magia de tu novela y reforzar el modo en que lo muestras en la historia.

4. Cíñete al tema principal

Habrá momentos en que un personaje tendrá más roce con otro (u otra) y quieras añadir una escena romántica. También habrá escenas donde será necesario incluir elementos de novela negra. Pero recuerda que lo principal es la fantasía.

Si algún lector decide leer tu novela fantástica en el futuro, esperará encontrar más fantasía que otra cosa.

Por supuesto, tu libro es tuyo, y puedes poner lo que quieras como lo prefieras. Pero, en la escritura creativa, ceñirse a los objetivos y no cambiar de tema constantemente a veces es muy difícil.

Por eso es conveniente recordar los objetivos y no andarse por las ramas.

Por ejemplo, si dos personajes se están besando, puedes describir más cómo se ve afectada la magia de un personaje por ese beso, en lugar de centrarte al cien por cien en las sensaciones románticas que uno siente por el otro.

5. Escribe mini historias dentro de la historia

No me refiero a añadir contenido insignificante de “relleno”, sino a que enriquezcas la novela con aventuras más pequeñas donde muestres lados más íntimos de tus personajes y/o refuerces acontecimientos de la historia principal.

Centrarse todo el rato en la trama principal puede generar una sensación de velocidad que impida pausar y disfrutar de la obra más profundamente.

Para escribir fantasía normalmente hay que explicar más cosas que en otros géneros literarios, como la cultura de una sociedad inventada o un sistema de magia.

Estas mini historias permitirán al lector conocer detalles interesantes de la historia, conectar más con tus personajes y disfrutar más de la obra.

6. Encuentra magia en lugares comunes

Haz de lo ordinario algo extraordinario.

De vez en cuando durante el día, observa algo que tengas alrededor e imagínate que es fantástico. Por ejemplo: una puerta mágica, un vaso de agua que cambia de forma por sí solo, una roca que se convierte en tortuga o una mesa que comienza a caminar.

O imagina que las letras de las teclas de un teclado se borran todas, excepto unas que si se juntan forman una palabra misteriosa.

Así desarrollarás la creatividad más a menudo y te surgirán más ideas para escribir tu novela de fantasía. En un mundo inventado la lógica no existe si no quieres.

7. Deja que la imaginación defina todo un universo

Este es quizá uno de los puntos más claves de la literatura fantástica.

Cuando empieces a crear tu universo y a escribir fantasía tienes que darte la libertad total como para situar una segunda luna al lado de la que ya tenemos en la Tierra o crear un agujero sin fondo que te lleva desde el lavabo de un restaurante hasta el mismísimo espacio exterior.

Y además tienes que hacer que tus personajes y tu historia principal encajen en ese mundo de manera que tenga sentido.

Hacer un libro de fantasía te permite hacer lo que te dé la gana. Pero para eso necesitas tener la mente bien abierta y despertar tu curiosidad más de lo habitual.

8. Escucha música instrumental

Para controlar mejor la tensión de la trama y crear momentos más emocionantes, puedes escuchar música sin letras ni voces donde puedas centrarte en las sensaciones que te generan los diferentes ritmos.

Si hay algún momento de la música que te haya generado alguna emoción, detente y piensa sobre qué es lo que has sentido y por qué. Luego, intenta escribir esa emoción con palabras y adáptala a alguna escena de tu novela.

Esta práctica es útil para gestionar los momentos más intensos de la novela y repartirlos de manera inteligente a lo largo de la historia.

Conclusión

Gracias por haber llegado hasta aquí.

Espero que este artículo te haya servido para tener más ideas sobre cómo escribir tu libro de fantasía y te haya animado a planificar tu obra.

Ahora solo te queda una cosa: convertir tu lápiz en una varita mágica.

Feliz escritura 🙂